jueves, 3 de diciembre de 2009

Un corrido acerca de Nicolás Romero


Acerca de Nicolás Romero existen varios corridos, siendo quizá el más conocido “Corrido del gallo giro, Nicolás Romero”. Este corrido aparece en diversa recopilaciones de la canción y el corrido mexicanos, una de ellas la realizada por Antonio Avitia Hernández “Corrido histórico mexicano”, que en su tomo uno lo presenta.


De este libro, tomamos la nota correspondiente al corrido de Nicolás Romero y reproducimos el corrido.


Autor: Antonio Avitia Hernández.
Título: Corrido histórico mexicano. Tomo 1, 1810 – 1910.
Editorial Porrúa, colección “Sepan cuantos…” Núm. 675. México, 1997.
Páginas 120 – 122.

El campesino y artesano Nicolás Romero, alias El Gallo Giro (1825-1865) (el año correcto de su nacimiento es 1827. Nota del autor del blog) participó en la guerra de Reforma, con las guerrillas de Aureliano Rivera y al triunfo de los liberales volvió al trabajo.


Romero se alistó para combatir a la Intervención Francesa presentándose a las órdenes del coronel Vicente Riva Palacio, a la cabeza de 100 jinetes.


Romero actuó contra los franceses en guerrero, Michoacán y en el Estado de México y con sus fuerzas llegó a merodear la capital del país. En Tacámbaro y San Juan del Río obtuvo notables triunfos y fue uno de los principales guerrilleros republicanos, también. Tomó parte en la defensa de Zitácuaro. En 1865 fue hecho prisionero en una ranchería de Michoacán, en la Cañada de Papazindán, se le condujo a la ciudad de México y fue fusilado en la plaza de Mixcalco, a unas cuadras del Palacio Nacional, el 18 de marzo de 1865.


Corrido del Gallo Giro, Nicolás Romero.

Viene Nicolás Romero,
Como valiente y osado,
con Aureliano Rivera
Que al mocho ya ha derrotado.

Es impetuoso y ardiente,
Y combate con valor
Al francés y al mexicano
Que se ha unido al traidor.

En cien acciones de guerra
Como valiente ha lucido,
Michoacán fue ya testigo
De sus hechos singulares.

–Ahora sobre ellos, muchachos
–grita Nicolás Romero–,
vamos a desbaratarlos
cual manada de borregos.

El francés retrocedía,
cuando miraba al valiente,
que con grandiosa osadía
con su guerrilla combate.

Ganó en acciones de guerra,
y combatió valeroso,
con su espada que blandía
se portó como un coloso.

Michoacán fue la guarida,
fue el sitio de sus hazañas;
y como buen guerrillero
tuvo siempre buenas mañas.

Era el rayo de la guerra
ese rústico campeón,
y no había otro tan valiente
en todita la nación.

Los franceses le temieron,
porque él no conocía el miedo,
y a su nombre a más de cuatro
se les arrugaba el cuero.

En las guerras contra Francia
fue el primero entre los bravos,
ya que siempre repetía:
–México no tiene esclavos.

En Tacámbaro y por Ario,
y lo mismo en las montañas,
se batió como guerrero;
grandes fueron sus hazañas.

Riva Palacio decía:
–Ahora sí que venceremos,
viene Nicolás Romero,
y a franceses coparemos.

Toditos los combatientes
reconocieron su hombría,
y él en su caballo moro
su machete así blandía.

Estando ya por Zitácuaro,
le vinieron a decir
que el francés con sus legiones
lo atacaba y debía huir.

Él les respondió altanero:
–Combatiré con denuedo,
yo soy puro mexicano,
y no conozco yo el miedo.

A inmediaciones del pueblo
fue la acción y la perdieron
los valientes de romero,
que a la mala sucumbieron.

Él ya sólo busca abrigo
en las ramas de árbol grande,
mas al fin lo descubrieron,
sin que él pidiera las frías.

Un gallo lanzó un volido,
n'el árbol buscó refugio,
cuando vio que perseguido
se le llegaba su turno.

Esa fue su perdición
y no hubo ya componendas,
y sorprendido en el punto
le pusieron centinelas.

Lo trajeron prisionero,
a la mera capital,
y sin ningún miramiento
le aplicaron el dogal.

En la plaza de Mixcalco,
al sonido de la diana,
fue matado aquel valiente
a la luz de la mañana.

Antes de la ejecución
–¡Viva México! –decía–,
mátenme, que al cabo a ustedes
se les llegará su día.

El año sesenta y cinco,
miren lo que sucedió:
un valiente entre los bravos,
por valiente se murió.

Nicolás Romero fue
el guerrillero afamado
que con nobleza y valor
por doquiera fue aclamado.

Vuela, vuela, palomita,
llévale la despedida
a ese que murió luchando
por la patria tan querida.

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