Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Albarrán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Albarrán. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de mayo de 2019

Cuadernos de identidad: Nicolás Romero


Descarga Cuadernos de identidad en la siguiente dirección:
https://drive.google.com/…/1toNuV4_1YSkNjySffDqTUt-yM…/view…

Cuadernos de Identidad. Descárgalo
Hace diez años, en mayo de 2009 publiqué y puse en circulación el primer y único ejemplar de una revista llamada “Cuadernos de identidad”. Su objetivo era reunir la mayor cantidad de información posible acerca de Nicolás Romero, tanto el personaje como el municipio. Sobre todo, poner en circulación información que aunque ya existía, era difícil de conseguir.
Ese ejemplar se dedicó al personaje histórico Nicolás Romero. El material principal es una biografía escrita en 1895 por Antonio Albarrán: “Nicolás Romero, Guerrillero de la Reforma”. Se complementa con un artículo donde se mencionan algunos de los libros que cuentan anécdotas del personaje Nicolás Romero, la letra de un corrido de Nicolás Romero y un artículo que nos explica qué son los chinacos. Recordemos que a Nicolás Romero se le considera un ejemplo de los chinacos. Además, el ejemplar contaba con un buen número de ilustraciones de Nicolás Romero, lo cual también resultó interesante, al poder apreciar las diversas características físicas que le han dado los ilustradores y artistas a lo largo de los años.
Ese material, reunido en cuarenta páginas impresas en blanco y negro, más la portada y contraportada también impresas a color y los forros en blanco y negro, lo pongo a disposición de cualquier persona que esté interesada en el tema a través de una nueva edición, aunque esta vez electrónica en formato pdf. La idea es tome su camino, que llegue a todos los rincones del municipio y que en todas las escuelas puedan contar con este material. Una vez descargado, puede ser copiado, enviado por whatsapp, por correo electrónico.
Ayúdenme a hacerlo circular, que se conozca más del personaje, que todos sepamos un poco más de Nicolás Romero. Lo puedes descargar en el siguiente enlace:

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Nicolás Romero, guerrillero de la Reforma.


Uno de los biógrafos de Nicolás Romero fue Antonio Albarrán, quien nació en Toluca hacia el año 1865. Fue un importante pedagogo del Estado de México. El trabajo dedicado a nuestro personaje es “Nicolás Romero, guerrillero de la reforma”, publicado originalmente en 1895.


Nicolás Romero, guerrillero de la Reforma no se trata de una biografía en toda forma, es más bien una semblanza literaria escrita con amor y con los pocos datos que su autor pudo recoger personalmente de aquellos que conocieron al León de las Montañas. Pese a todo, sigue siendo uno de los documentos más importantes para conocer a nuestro personaje.


A continuación reproduzco un fragmento del capítulo tercero de Nicolás Romero, guerrillero de la Reforma, donde se describe a Romero, tanto en su fisonomía como en sus actitudes y gustos.


Recientemente se publicó una versión de Nicolás Romero, guerrillero de la Reforma, la cual pueden adquirir en la librería El Templo de Delfos, en la Avenida 16 de Septiembre No 17, colonia Hidalgo (El Charco), en Nicolás Romero.


Título: Nicolás Romero, guerrillero de la Reforma.
Autor: Antonio Albarrán
Cuadernos de Identidad, Nicolás Romero, México, mayo del 2009.


Ilustración: Nicolás Romero. Pintura propiedad del Ayuntamiento de Nicolás Romero, Estado de México.

Nicolás Romero era en esa época un hombre de treinta y seis años, de estatura mediana, de complexión dura y vigorosa, pero de proporciones no desmesuradas; usaba el pelo muy corto, tenía los ojos pardos, facciones comunes y bigote negro y escaso; su tez era de un pálido moreno, en la que las viruelas habían dejado a trechos ligeras huellas. Usaba por lo común pantalón, chaleco y chaqueta de una misma tela y de igual color, gris o negro; su sombrero llevaba una cinta angosta de plata en el borde y un cordón plateado alrededor de la copa. Sus modales eran comedidos, su andar reposado, hablaba poco y sin precipitación. Ni en su porte ni en su fisonomía presentaba nada de extraordinario, nada de excepcional, nada, en suma, que denunciase en él al indomable e intrépido combatiente cuyo nombre pasaba de boca en boca, así entre amigos, como entre enemigos. Sólo un observador atento habría podido sorprender en el semblante de Romero un vislumbre de su reconcentrado carácter, una chispa de ese fuego que encendía su sangre a la hora del combate. Su impasible rostro sólo mostraba una cosa viviente: los ojos; sólo una cosa movible: los labios.


Estas dos partes de su fisonomía eran las únicas en que podía traducirse el estado de ánimo de aquel hombre. Cuando ningún sentimiento anormal turbaba su espíritu, sus miradas eran serenas y su boca permanecía inmóvil y con su expresión habitual de indiferencia; pero si algo llegaba a provocar su cólera, el ojo se dilataba al instante, se inflamaba la mirada, y los labios en su temblor casi imperceptible, revelaban una agitación interior pronta a estallar. La ira, el entusiasmo, la indignación, todo le asomaba al rostro, por los ojos y los labios únicamente; el resto de sus facciones parecía de bronce; jamás se notaba en ellas la menor contracción muscular, excepto a la hora de la acción, a la hora en que todo el organismo excitado y vibrante, parecía convertirse en una pila eléctrica que fortalecía con sus efluvios a los defensores de la República que militaban bajo sus órdenes. Antes de que su personalidad adquiriese tan marcado relieve, Romero era afecto a los bailes populares del país y mostraba en ellos grande habilidad, pero cuando el recrudecimiento de la guerra llevó su atención a más serios cuidados, fue poco a poco renunciando a su diversión favorita, hasta abandonarla por completo.